La isla misteriosa, de Julio Verne

La obra que paso a comentar, La Isla Misteriosa, se enmarca dentro de la línea argumental de otras novelas del mismo autor, como Cinco Semanas en Globo, Viaje al Centro de la Tierra o De la Tierra a la Luna.


En todas ellas, el Ser Humano, demuestra, con sus conocimientos y su técnica, fruto a su vez del desarrollo científico, le posibilitan vencer cualquier eventualidad que la vida le depare.



Este común denominador en la obra del autor es reflejo de las transformaciones sociales, económicas y culturales que trajo consigo la era de la Primera Revolución Industrial, es decir, la del carbón y el vapor. 



De hecho, las obras de Verne, se podrían calificar como "de la revolución Industrial", donde se analiza la parte positiva de la industrialización creciente en la época, así como de la progresiva tecnificación: surgimiento de nuevos instrumentos de medida, nacimiento de sociedades cartográficas y geográficas, etc. Transcribiendo al propio Julio Verne cuando comentaba a su editor su nuevo proyecto literario: "voy a escribir una novela química"



Incluso en la novela sobre la que tratamos se citan artilugios de muy novedosa creación en la época en la que se escribe, como son el telégrafo eléctrico y las armas de fuego con sistema de pistón, cuya inauguración en una contienda bélica se produjo precisamente en la Guerra de Secesión americana, Guerra que originó la aventura que nos ocupa, pues sus protagonistas son prisioneros fugados en dicha contienda.



Quizás, como crítica, Julio Verne sólo trata los aspectos positivos (que los tuvo y numerosos) que la industrialización vivida durante el Siglo XIX y primeros años del XX trajo consigo; pero no los inconvenientes como las condiciones de vida miserables en que vivían los trabajadores fabriles: nula seguridad laboral, horarios inhumanos, y salarios abusivos.


Dichos aspectos sí son tratados por otros autores como Charles Dickens en su novela Oliver Twist.


También fruto de la moral Victoriana imperante en la época, los protagonistas, pese a su dominio de la ciencia y la técnica (sobre todo el ingeniero Ciro Smith) se encomiendan demasiado a la Providencia. Ello, no obstante, es quizás incongruente para el lector del Siglo XXI, pero no lo era tanto para un coetáneo de Julio Verne; pues como en toda obra literaria y antes de su lectura, es casi obligado conocer el contexto histórico y social en que dicha obra fue escrita.

Un aspecto que me ha parecido muy positivo es que el final de La Isla Misteriosa tiene algunos vínculos argumentales y de personajes con otras dos grandes novelas del autor: Los Hijos del Capitán Grant y Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino. Este aspecto motiva al lector que se acerca a la obra de Julio Verne por primera vez, a leer las otras dos novelas. Por otra parte, el autor, ya consagrado, se permite la licencia de citarse a sí mismo en una obra suya.

Consideraciones aparte de lo entretenido y trepidante de la historia en sí misma, pues es un libro que, pese a sus casi 800 páginas, se me ha hecho corto todas las veces que lo he leído; los valores subyacentes que se transmiten al lector como una moraleja para la vida misma: cómo la amistad, el trabajo (sobre todo en equipo), la solidaridad y el dominio de la sabiduría, la técnica y la ciencia, hacen posible vencer cualquier obstáculo y sacar adelante cualquier cometido que nos encomendemos, especialmente cuando se trata de dominar a las fuerzas de la naturaleza.

No olvidemos que los protagonistas llegan a la isla prácticamente con las manos vacías y, mediante la potenciación de estos valores subyacentes arriba mencionados, acaban instalando y disfrutando de ingenios como un telégrafo eléctrico y un ascensor hidráulico, roturan tierras para proveerse de vegetales y domestican animales con los que obtener carne, lana, leche y tracción. También dominan el relieve a su antojo mediante el desvío de cauces y la construcción de puentes levadizos. Una auténtica elegía al conocimiento y al trabajo humanos.


El resumen es el siguiente:



Cuatro prisioneros del Ejército Sudista, durante la Guerra Civil Americana, logran escapar de sus captores en la ciudad de Richmond, en Virginia, a bordo de un globo aerostático.


Dichos prisioneros son: el Ingeniero Ciro Smith, el periodista Gedeon Spillet, el marino Buenaventura Pencroff y el muchacho de 15 años Harbert y van acompañados por el perro Top.


Tras sortear con más o menos fortuna una tormenta, los protagonistas descubren que el globo  tiene una pérdida de aire que les obliga a bajar más y más en medio del Océano Pacífico, hasta que divisan tierra firme y deciden probar suerte.



Tras una exploración inicial, descubren que se hallan en una isla y que ésta parece estar deshabitada.



Una vez que logran procurarse lo preciso para subsistir, y ya que la isla se halla fuera de toda ruta comercial, deciden instalarse en ella. no como náufragos, sino como colonos; y utilizan todo su ingenio y sabiduría para procurarse industrias y utensilios que satisfagan sus necesidades, tales como un horno de alfarería para cocer ladrillos y menaje, un astillero en el que construir una embarcación, crisoles y recipientes de minería, un batán en el que fabricar fieltro a partir de lana virgen,  fabricación de nitroglicerina para obras de ingeniería civil y así un largo etcétera.



Tras mucho tiempo y esfuerzo continuado, los colonos, como valientes pioneros, lograron salvar obstáculos inmensos para labrarse un hogar a partir de un desierto.



Entretanto, una misteriosa presencia, una especie de fuerza sobrenatural, parece aliarse con ellos y les procura algunos productos de la industria humana como armas de fuego, sables, ropa, libros, instrumentos de medida y hasta una cámara fotográfica.



Esta presencia también avisa a los colonos de ciertos peligros acaecidos durante el transcurso de la novela y les ayuda a vencer determinados contratiempos, llegándoles a suministrar sulfato de quinina con el que combatir la malaria, enfermedad que acaba afectando a uno de los protagonistas o incluso de la presencia de otro náufrago en una isla vecina y de un peligro inminente que amenaza a la integridad de la isla y a los propios colonos y que supone el desenlace de la novela, en el que finalmente averiguamos la identidad de la presencia y la relación argumental entre las tres obras de Verne antes citada.



Considero que es una obra literaria capaz de satisfacer las necesidades de todos lo públicos; pues, si bien aparecen terminologías y procedimientos muy técnicos, también hay ediciones especiales para los lectores más jóvenes.



Si fruto de la lectura de estas líneas, alguien da el salto y decide leerse La Isla Misteriosa, estaré encantado de intercambiar opiniones y experiencias acerca de su lectura, la cual, debido a los valores que transmite, a su magnífica y meticulosa redacción y a unas ilustraciones de la época al carbnocillo realmente bellas, al menos en las ediciones fieles a la original, se puede considerar como atemporal, todo un clásico de la literatura Universal y sobre todo del género de aventuras. Altamente recomendable para gente de todas las edades y condiciones.


Citar, aunque sea de pasada, que los escasos intentos de llevar esta novela al cine, han sido desastrosos en lo que a fidelidad a la novela se refiere. Lo mismo ocurre, aunque en menor medida, con otras obras del mismo autor.


Como no podía ser menos, me veo en la obligación de citar otras obras literarias de temática parecida, algunas del mismo autor y otras no:
- Los Hijos del Capitán Grant (Julio Verne)
- Viaje al Centro de la Tierra (Julio Verne)
- Cinco Semanas en Globo (Julio Verne)
- Robinson Crusoe (Daniel Defoe)
- La Isla del Tesoro (Robert Louis Stevenson)
- Sandokan (Emilio Salgari)
- Relato de un Náufrago (Gabriel García Márquez)


Enlaces de interés:
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/verne.htm
https://alenarterevista.wordpress.com/2008/08/16/julio-verne-guionista-de-cine-por-virginia-segui-collar/

Gerardo, Administrativo del IES "El Temple".

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